Graciela Paraskevaídis:Música dodecafónica y serialismo en América LatinaContenido:1. Comentarios sobre la situación de la música culta en América Latina alrededor de 1930 Referencias bibliográficas relacionadas 1. Comentarios sobre la situación de la música culta en América Latina alrededor de 1930Finalizadas las guerras independentistas llevadas a cabo durante el siglo XIX en muchos países latinoamericanos, la cultura continuó siendo dependiente, imitativa y epigonal, hecho que no sorprende si consideramos la situación política, económica y social de nuestros países. En muchos de ellos había (y todavía hay) mayoría de población no blanca (negra, indígena y sus mezclas, también con la blanca), pero que era (y todavía es) gobernada por una minoría blanca y cristiana. Cuanto mayor es el número de blancos, más fuerte la influencia eurocentrista y la dependencia cultural, junto con una actitud de profundo desprecio hacia cualquier otra forma o manifestación o sobrevivencia de las culturas asesinadas. La cultura europea siguió siendo la única cultura existente, la cultura "universal" y superior por excelencia en y de todo el mundo. Esta elite "blanca" o a veces "oscura" [1] aún vive; un buen ejemplo de ello podría ser la clase alta argentina del siglo XX, que todavía cree que París y - más recientemente - Nueva York son los ombligos del mundo (¡y lo son para su mundo!) [2]. La música culta, como parte de esta cultura fuertemente europea, participó en la imitación y multiplicación de los modelos importados de los centros imperiales de poder y no logró productos creativos durante el siglo XIX. Recién hacia y a partir de 1925 aparece una generación pionera de compositores, cuyos nombres quizás más importantes son: Silvestre Revueltas (1899-1940) en México, Amadeo Roldán (1900-1939) y Alejandro García Caturla (1906-1940) en Cuba, Luciano Gallet (1893-1931) en Brasil y Eduardo Fabini (1882-1950) en Uruguay. Los nombres de Revueltas, Roldán, García Caturla, Gallet y Fabini, si bien presentan soluciones muy diferentes al problema de la dependencia cultural, conforman el punto de partida en la historia de la (nueva) música culta en América Latina, el rompimiento real con la tradición heredada e impuesta de la música europea, la búsqueda de un lenguaje "propio" que apunta hacia una identidad cultural, basado en el profundo estudio e investigación de su propia música y cultura, liberado del consumo forzado de una música perteneciente cada vez más al pasado europeo. Todos ellos tienen en común la integración de elementos populares mestizos y/o indígenas-africanos, generando un nuevo pensamiento formal y estructural, nuevos colores melódicos y tímbricos y un lenguaje original fuertemente expresivo. Este primer comienzo creativo - que colocó a la música culta latinoamericana en una situación de avanzada, en la que la conciencia política se daba la mano con la responsabilidad histórica, y que produjo además la música notable de la época (hasta 1940) - coexiste casi con la introducción y los comienzos de la música dodecafónica en América Latina, y con una fuerte corriente seudo "nacionalista" representada por compositores como Villa-Lobos y Chávez, epigonalmente devotos de viejos modelos europeos [3]. También es significativo el hecho de que en los países donde esa búsqueda de un nuevo lenguaje en la música culta era muy fuerte (por ejemplo, México y Cuba), la música dodecafónica aparece en un momento posterior. Es necesario señalar un factor decisivo - también consecuencia de la situación neocolonial -, es decir, el doble aislamiento y falta de comunicación entre los propios creadores latinoamericanos: por un lado, en sus propios países y, por otro, entre los países latinoamericanos en general. 2. Música dodecafónica: primera etapa y difusiónEl dodecafonismo es introducido y practicado por primera vez en América Latina por el compositor argentino Juan Carlos Paz (1897-1972) en 1934 [4]. Paz es el teórico musical más importante que tuvo Argentina hasta ahora, un compositor riguroso y una personalidad pionera en el campo de la enseñanza y de la difusión de la música nueva. Pertenece a la misma generación de la que se habló anteriormente, pero - al igual que Acario Cotapos (1899-1970) y Carlos Isamitt (1887-1974) en Chile [5] - Paz sigue su propio camino, un largo camino que lo lleva de un lenguaje postromántico y luego neoclásico a la música dodecafónica en 1934 y, finalmente, a las más extremas abstracciones de los procedimientos seriales a partir de 1950 [6]. En 1937, Paz funda la "Agrupación Nueva Música", que nuclea principalmente a sus alumnos, pero que no sólo se dedica al dodecafonismo, sino que cultiva la música contemporánea en general y posibilita, a través de conciertos periódicos, la ejecución de obras importantes de muchos compositores (por ejemplo, Bartók, Stravinski y la joven vanguardia latinoamericana). En estos años, precisamente en 1937, Hans-Joachim Koellreutter (1915) - flautista, director y compositor alemán - llega a Brasil salvando su vida del nazismo y se convierte en la personalidad más decisiva del país en el campo musical. Su trabajo teórico y pedagógico, como así también su talento organizativo y su ininterumpido compromiso político y social influyeron y aún influyen sobre compositores, intérpretes, directores, pedagogos y músicos populares brasileños. En 1937, este alumno de Scherchen trae consigo la semilla del dodecafonismo y la difunde en Brasil. En 1939, funda el "Grupo Musica Viva", similar a la "Agrupación Nueva Música" y compartiendo sus objetivos, pero con un punto de partida político más fuerte y definido, que no sólo marcó sus actividades sino que culminó en 1950 en una controversia cultural (y política) a nivel nacional. Los escritos, ensayos y libros de Paz hablan elocuentemente de la lucha por hacer conocer las nuevas ideas y la nueva música. El aislamiento producido por el choque de este ámbito conceptual pionero con el contexto culturalmente tradicional y políticamente reaccionario en los países mismos, era enorme y comprensible, tal como había ocurrido con la corriente representada por la generación paralela (Revueltas, etc.), prematuramente desaparecida. La "Agrupación Nueva Música" argentina continuó durante muchos años bajo la influencia de Paz. Sigue existiendo hoy, con una orientación un tanto diferente y debilitada por un notorio "drenaje de cerebros" de compositores hacia los centros metropolitanos, hecho que podría explicarse por la orientación europea y "cosmopolita" del grupo [7]. El "Grupo Musica Viva" brasileño - especie de grupo hermano - tuvo una vida mucho más corta y más violenta bajo circunstancias muy complicadas, que también fueron provocadas por el fuerte compromiso político presente en sus actividades. 3. Los manifiestos brasileñosPara comprender mejor el proceso histórico del dodecafonismo en Brasil, es necesario referirse a los manifiestos del "Grupo Musica Viva". El Manifiesto de 1944 [8] fue firmado por Aldo Parisot, Cláudio Santoro, César Guerra Peixe, Egídio de Castro e Silva, João Breitinger, Hans-Joachim Koellreutter, Mirella Vita y Oriano de Almeida. En él se señalan claramente las inequívocas metas culturales a que aspiraba el grupo, muy consciente de su papel histórico y compromiso político:
El Manifiesto de 1946 [11] firmado entre otros [12] por Cláudio Santoro, César Guerra Peixe, Edino Krieger, Eunice Katunda, Heitor Alimonda y Koellreutter, es aún más explícito y profundiza aún más en la función social del arte y la música y en el compromiso revolucionario y la responsabilidad del artista.
Además, el Grupo Musica Viva se pronuncia por
El Grupo Musica Viva también
Finalmente, el Grupo Musica Viva desea una
Esos sentimientos de superioridad nacionalista y esas fuerzas disruptivas conspiraban contra el Grupo Musica Viva y contra el símbolo en el que se había convertido, situación agravada por el hecho de que varios de sus integrantes eran miembros activos del Partido Comunista Brasileño o, al menos, allegados a él. Pero el golpe final vino - como a veces sucede - desde adentro. Uno de los antecedentes es el Segundo Congreso Internacional de Compositores y Críticos Musicales realizado en Praga entre el 20 y el 29 de mayo de 1948 y organizado por el Sindicato de Compositores Checos. Finalizado el mismo, los participantes dieron a conocer un manifiesto [17]. El Congreso recomendaba, entre otros puntos, los siguientes [18]:
De ningún modo es casual que este encuentro haya tenido lugar cuatro meses después del congreso de músicos organizado por el Comité Central del Partido Comunista en Moscú (enero 1948) y en el cual Andrei Zhdánov jugó un papel tristemente decisivo, en particular con respecto al así llamado "formalismo" - que exhorta a combatir - y a las normas (llamadas a menudo zhdanovianas) del así llamado "realismo socialista", únicas aplicables a la música. ¿Fue el de Praga, entonces, un cuestionamiento de las conclusiones soviéticas y una respuesta a sus decisiones? [20] Este manifiesto - muy claro en sus sugerencias y puntos referentes a las tareas del compositor - provocó la crisis final dentro del Grupo Musica Viva, cuya situación interna ya era tensa y conflictiva. El mismo había sido publicado en la revista del Grupo [21] en agosto de 1948 (apenas tres meses después del Congreso de Praga). ¿Fue entendido equívocamente? ¿Hubo confusión entre ambos congresos (Moscú y Praga)? ¿Se leyó el texto de Praga queriendo extraer erradamente de él lo que había sido indicado por Moscú, tal como ocurrió en otros países? Koellreutter y Musica Viva consideraban que la técnica dodecafónica no estaba contra el marxismo sino que, por el contrario, la única posición compatible con el marxismo era precisamente la de una permanente búsqueda de innovación técnica y que la música, tal como la ponía en práctica el Grupo Musica Viva, seguía perfectamente los postulados del materialismo dialéctico [22]. Santoro (1919), uno de los alumnos de Koellreutter [23], regresó de Europa en 1948, luego de haber estudiado con Nadia Boulanger en París y de haber asistido - aparentemente - al congreso de Praga [24]. Fue el primero en abandonar el Grupo y convertirse al "nacionalismo", seguido de Guerra Peixe. Poco después, la mayoría de los compositores se alejaron del Grupo Musica Viva, que dejó de existir hacia 1949. El golpe de gracia fue dado esta vez desde fuera por Mozart Camargo Guarnieri (1907) [24] a través de su "Carta abierta a todos los músicos y críticos musicales de Brasil", publicada en el diario O Estado de São Paulo el 17 de diciembre de 1950 [25]. He aquí un excelente ejemplo de ideología fascista en su apogeo [26]. Guarnieri acusa a Koellreutter de pervertir a los jóvenes músicos con las enseñanzas de la técnica dodecafónica, que es
El 13 de enero de 1951, Koellreutter contestó a Guarnieri con una carta abierta publicada en el periódico Folha da Tarde de Porto Alegre, en la cual no sólo utiliza un modo de expresarse totalmente diferente, sino que da explicaciones y razones: la música dodecafónica es una técnica y no un estilo o una tendencia estética y ataca al nacionalismo exaltado y la demagogia de Guarnieri, que sólo
4. ¿El dodecafonismo como alternativa del nacionalismo epigonal?La música dodecafónica (al menos como concepto teórico) apareció bastante tempranamente y con bastante fuerza al mismo tiempo en Argentina y Brasil (1934 y 1937). ¿A qué obedece este hecho? ¿Cómo se lo explica? ¿Fue mera casualidad? ¿Fue, por un lado, el azaroso e inesperado arribo de Koellreutter a Brasil y, por otro, la experiencia personal de Paz en Europa? ¿Qué significa el dodecafonismo en el contexto cultural y musical latinoamericano de la década del treinta? ¿Qué relación tiene con estos países, que estaban tratando de liberarse de la fuerte dependencia cultural metropolitana, pero siendo presionados al mismo tiempo y cada vez más a través de la agresión neocolonial y de la dependencia económica de y hacia los países metropolitanos? En primer lugar, sería importante señalar las diferencias entre estos dos países (Argentina y Brasil) en lo referente a su aplicación del método dodecafónico y las razones para adoptarlo. Paz, cuyo horror frente al nacionalismo argentino de salón, amable, superficial, seudo-heroico y postromántico - en el cénit en la década del treinta - estaba fuertemente enraizado, encontró en el dodecafonismo un medio de expresión mediante el cual hacer frente a esta "fiebre nacional" y también al neoclasicismo (principalmente de corte estravinskiano), que él mismo había practicado anteriormente. Un medio de expresión que liberara a la música del lastre del "programa", del falso nacionalismo y del peligroso neoclasicismo, y que él aplicó consecuentemente en su música entre 1934 y 1950. En lo que se refiere a Koellreutter, toda la cuestión para él, para el Grupo Musica Viva y para sus discípulos y seguidores, está intrínseca y dialécticamente ligada a una visión marxista del mundo, un compromiso ideológico que envolvía y comprometía además a toda la inteliguentsia brasileña de aquellos años, muy marcados por el gobierno "populista" de Getúlio Vargas. No puede decirse - como en el caso de Argentina - que no había un nacionalismo "real" en Brasil (en el sentido de Revueltas y Roldán) en esa época. Luciano Gallet había tenido tiempo - antes de su temprana muerte en 1931 - de establecer - musical y teóricamente - algunos modelos, que podían enfrentarse al nacionalismo burgués y eurocéntrico de Villa-Lobos (Le folklore cest moi) [29]. Pero, cuando Koellreutter llegó a Brasil, el trabajo y las ideas de Gallet habían sido ya silenciados. Es evidente que Koellreutter con y a través del Grupo Musica Viva - como lo expresan claramente los manifiestos - intenta lograr un objetivo más importante, para el cual el dodecafonismo es solamente un medio. Pero no el único y exclusivo, según se comprobara ya por el hecho de que ninguno de los compositores se comprometió realmente con el dodecafonismo y su práctica, y ninguno de ellos (ni siquiera Koellreutter) lo adoptó estricta y ortodoxamente [30]. El dodecafonismo llegó a ser sinónimo de "vanguardia" contra el academicismo y el nacionalismo estancado, representó un futuro dentro de un nuevo orden social y un objetivo a largo plazo, más allá de su práctica real. Debe ser considerado en el Brasil de la década del cuarenta bajo este punto de vista. Sólo así quedará claro por qué un procedimiento tan elitista y hermético - procedente del centro europeo de poder cultural - fue capaz de agitar la inteliguentsia musical al punto de desencadenar una controversia que en realidad estaba cuestionando conceptos estéticos desde un punto de vista ideológico. En este sentido, fue un éxito completo, porque reunió - por primera vez abierta y públicamente - estas dos categorías - estética e ideología - para una mejor comprensión y consideración de una a través de la otra. En 1984, podría ser obvio que el dodecafonismo - de puro origen europeo - había sido un producto "elitista" pensado también como el medio que haría posible - como decía Schoenberg - la supremacía de la música alemana durante los próximos cien años (no duró tanto, ni siquiera en Alemania o Austria). Pero a través de la acusación de pertenecer al "arte degenerado", se convirtió en un lenguaje subversivo y clandestino, practicado secretamente hasta 1945 y, por consiguiente, sólo conocido de pequeños círculos. Paradójicamente, fue practicado durante este mismo período en Argentina y Brasil, mientras permaneció casi desconocido en Europa entre 1933 y 1945, donde tuvo un ascenso algo lento en su comienzo, seguido de una explosión casi epidémica durante los primeros años de la "Escuela de Darmstadt" (a partir de 1946). La introducción del dodecafonismo en Argentina y Brasil significó un rompimiento con el falso nacionalismo y un antídoto contra la música reaccionaria (neoclásica). En el momento en que fue introducido en Sudamérica, representaba una salida del estancamiento del lenguaje musical, en aquellos países en que la música nueva estaba amenazada de asfixia por este nacionalismo estereotipado. Por otro lado - como se observó anteriormente - , el dodecafonismo llegó más tarde a aquellos países como Cuba y México (donde el nacionalismo jugaba el papel de la verdadera vanguardia), como resultado de la difusión general de la música nueva europea después de la segunda guerra mundial. En este caso, no sólo sirvió de modelo la técnica de Schoenberg, sino que éste se vio sobrepasado por el serialismo más elaborado de Webern, coincidente con el segundo momento de la generación vanguardista europea, que "descubrió" a Webern después de la muerte de éste. Además, los objetivos originales existentes en 1934 y 1937 en Argentina y Brasil habían cambiado. 5. Dodecafonismo posterior y música serial en América LatinaAlrededor y a partir de 1950, el dodecafonismo comenzó a surgir en otros países fuera de los dos mencionados hasta ahora, seguido del serialismo en todas sus variantes. El compositor y pianista holandés Fré Focke (1910) y el compositor austríaco Stefan Eitler (1913-1960) fueron corresponsables de la enseñanza y difusión del dodecafonismo en Chile. Focke había estudiado composición con Webern en Viena en los últimos años de la década del treinta y comienzos de la del cuarenta, y estaba familiarizado con el método dodecafónico. Llegó a Chile en 1946 y permaneció allí hasta 1957, desarrollando actividades de compositor, pianista y profesor de piano en Santiago de Chile [31]. Eitler arribó a Buenos Aires en 1936 y participó activamente de la vida musical local, entró a la Agrupación Nueva Música y partió para Chile en 1950. En 1957, se radicó en São Paulo, donde murió tres años más tarde [32]. En 1952, Focke y Eitler, concretando una idea del primero, fundaron el "Centro de la música contemporánea en Chile", que desarrolló actividades y conciertos presentando no sólo música europea sino también latinoamericana. Posteriormente, se convirtió en el "Grupo Tonus". Como explica Focke [33], la técnica dodecafónica ya era conocida en Chile, pero la composición dodecafónica no se practicaba (aún) regularmente [34]. En México, la práctica del dodecafonismo fue introducida por el exiliado español Rodolfo Halffter (1900) a comienzos de los años cuarenta, pero recién durante los cincuenta compuso él mismo su primera música dodecafónica. Dan Malmström señala en su tesis de grado [35] que la música dodecafónica no era desconocida en México antes de 1950. Schoenberg y otros compositores que utilizaban esta técnica ya habían sido ejecutados allí, pero fue después de las obras de González Ávila (alumno de Halffter) y del propio Halffter que el dodecafonismo comenzó a interesar a los compositores mexicanos. Dominó la creación musical en la década del cincuenta y en casi toda la del sesenta, pero hacia 1970 el serialismo ya estaba "fuera de moda" - como lo estuvo en otros países de Latinoamérica - desplazado por nuevos procedimientos en boga. Otro compositor alemán, Gerhart Muench (1907), también enseñó la técnica dodecafónica en México; también podría ser probable que la breve presencia de Hanns Eisler en México [36], y la proximidad geográfica de éste y de Schoenberg en California durante la guerra, luego de su forzada emigración de Alemania, pudieran haber contribuido a su difusión. En Cuba, fue el compositor español José Ardévol (1911-1981) quien se interesó por las propuestas schoenberguianas, pero - según él - fue Argeliers León (1918) el primer compositor cubano que adoptó sistemáticamente el serialismo. En Perú, fueron también dos europeos, el alemán Rodolfo Holzmann (1910) y el francés Andrés Sas (1900-1957), quienes difundieron esta técnica [37]. Al finalizar la década del cincuenta y comenzar la del sesenta, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, Panamá, Guatemala, Nicaragua, contaban con compositores familiarizados con la técnica dodecafónica y aplicándola más o menos regularmente pero, en la mayoría de los casos, con bastante ingenuidad. Muchos compositores de la generación más vieja y más joven de América Latina - por lo general, en las capitales más "avanzadas" del continente - estaban sumergidos en las técnicas seriales con diferentes niveles de creatividad y originalidad, con diferentes grados de ortodoxia y rigor, con diferentes propuestas en la aplicación de las posibilidades seriales y sus derivados. Algunos de ellos procedían de un lenguaje neoclásico o nacionalista, otros, no tenían "pasado" y comenzaban directamente a partir del pensamiento serial. Algunos eligieron seguir e imitar los senderos de Schoenberg y Webern; otros, aceptaron el "juego" y se divirtieron jugándolo sin ningún tipo de cuestionamiento. Otros, supusieron haber encontrado la respuesta a problemas puramente técnicos, olvidándose de los verdaderos problemas. Otros, muy pocos, desarrollaron un lenguaje fuerte y expresivo, utilizando un "espíritu" serial personal, libre de repetición mecánica, respondiendo así - creativamente - a esa nueva especie de vanguardia "neo-académica" [38]. Pero, en general, las técnicas seriales se afianzaron no como una opción histórica subversiva, no como una lucha contra ideas reaccionarias en música, sino como la afirmación del viejo eurocentrismo siempre latente, deseoso de instalar una falsa vanguardia, basada esta vez en la reproducción de modelos seriales, así como anteriormente se había basado en el nacionalismo "exótico" pero "a la Bach". La música serial en América Latina se vio enfrentada en los años sesenta a una paradoja: se había convertido en la vanguardia "establecida" contra el nacionalismo y el neoclasicismo. Pero dentro de esa vanguardia reconocida, existen contradicciones dialécticas [39]. Para los fantasmas zhdanovianos, las técnicas de la Escuela de Viena son rasgos decadentes de la pequeña burguesía (tal como lo fueron antes para la ideología nazi). Pero Luigi Nono dirá [40] que
Para algunos compositores de la vanguardia neoacadémica de los años sesenta [41], el material serial se convierte en un velo para esconder su mediocridad (como antes lo habían hecho el neoclasicismo o el falso nacionalismo) y no en un instrumento de verdad, con el cual se pueda combatir las ideas regresivas - incluido el "serialismo neoacadémico" - y producir obras creativas realmente "verdaderas". © 1984 by Graciela Paraskevaídis Referencias bibliográficas relacionadas
Notas
Este artículo fue escrito en diciembre de 1984. En: La del Taller, Nº 3, Montevideo, abril 1985.
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